El Precio del Amor

El Precio del Amor

Adaptacion Lisa Kleypas

Capitulo 3

Hola a todos! Espero esten muy muy bien(: Disculpen la demora de verdad! Lo siento muchisimo. Es que bueno el colegio me tiene alto atareada u_u' Chicos si no les gusta algo de la novela por favor pido me lo hagan saber lo mas pronto posible! Este capitulo me gusta mucho es lindo*-* Si mas les dejo el cap...

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Capitulo 3

 

- Siéntese.

Le dijo el extraño a _______, sus enormes manos cerrándose alrededor de sus hombros y empujándola hacia abajo. Ella obedeció cuidadosamente, bajándose a la pared con sus piernas colgando. El hombre se balanceó al suelo, aterrizando ligeramente desde la caída de seis pies. Él sostuvo sus brazos en alto  para ella. _______ vaciló mientras un puño frío parecía estrujarla alrededor de su corazón. Cada instinto la advertía que no saltara en sus brazos. Él parecía un depredador que esperando para secuestrarla.

- Venga.- murmuró él. La luna encendida sacudiendo destellos azules en sus ojos.

De mala gana _______ se inclinó hacía delante con los brazos extendidos. Cuando comprobó la resistencia de la superficie de piedra, sus manos se posaron en sus hombros, y él la tomó de su cintura. Él atenuó el descenso  con una facilidad que reveló la inmensa fuerza física. Sus manos se demoraron en su cintura, asegurando su equilibrio antes de que la liberara.

De pie con él sobre la tierra, _______ fue impresionada por su tamaño. El forastero era excepcionalmente alto, con anchos hombros, y grandes pies y manos. Aunque él iba bien vestido, llevando el nuevo corte de abrigo con solapas largas, y  pantalones de corte holgado, su pelo negro había sido cortado corto fuera de moda, y su cara estaba afeitada por completo. Eso era insólito entre la gente elegante en Stony Cross Park. Los caballeros elegantes se dejaban crecer el pelo sobre sus cuellos y patillas a los lados y bigotes. Este hombre ni siquiera tenía una fina perilla para suavizar la línea obstinada de su mandíbula.

Él indicó la pared con una sacudida de su cabeza.

- ¿Porque estaba de pie allí arriba?

Durante un momento _______ no pudo hablar cuando clavó la vista en su hermosa cara. La naturaleza había sido generosa con este hombre, concediéndole valientes y magníficos rasgos y ojos tan azules e intensos como el corazón de la medianoche. El cinismo en aquellos ojos era un contraste fascinante con el toque de humor que                                                                             estaba al acecho en las comisuras de su ancha boca. Parecía tener aproximadamente treinta - el momento en la vida de un hombre en que rendía los últimos vestigios de inexperiencia y entraba totalmente en su madurez. Sin duda las mujeres de todas las edades quedaban al instante cautivadas por él.                                                                                                                                                                                 Calmándose, ella logró contestarle.

- Disfruto de la vista.

- Podría obtener la misma vista desde la seguridad de una ventana.

 Una sonrisa débil tocó sus labios.

- La vista es mucho más gratificante cuando hay cierto riesgo implicado.

 De pronto él sonrió abiertamente, como si entendiera exactamente lo que ella quería decir. Su risa pícara era deslumbrante, casi haciendo que su corazón se detuviera. _______ no podía dejar de clavar su mirada en él. Parecía que había algo importante e implícito en el aire, como si se hubieran conocido en otro tiempo pero ella hubiera olvidado la ocasión.

-¿Quien es usted, señor?- preguntó ella.- No le había visto por aquí antes.

- Quizás soy su ángel de la guarda.

- No me parece muy angelical.-contestó escéptica, haciéndole reír. Él hizo una reverencia y se presentó.

- Lord Jonas, a su servicio.

 _______ respondió con una reverencia

- Señorita Miller. Estoy empleada como dama de compañía de la condesa viuda.- Ella le echó un vistazo abiertamente especulativo.- La lista de invitados a las fiestas en la casa de Lord  Westcliff es absolutamente exclusiva. ¿Cómo logró conseguir una invitación?

- El conde fue lo bastante amable para ofrecer su hospitalidad por recomendación de un amigo común.

- ¿Ha venido de caza?- preguntó ella.- ¿Es por eso que esta está aquí?

- Sí.- dijo él con un extraño filo irónico en su tono.- Cazo.

 Una explosión de  música llegó de la dirección de la fiesta al aire libre, y ambos echaron un vistazo hacia los jardines traseros.

- Vine para echar una mirada a los caballos- dijo Jonas.-  Perdóneme por inmiscuirme en su intimidad.

- ¿Tiene la intención de volver a la fiesta ahora?

Sus oscuras cejas levantadas en burlón desafío.

- ¿Volverá a subirse a esa pared si lo hago?

¡Por Dios!, era ridículo para un hombre poseer tanto encanto. Sus labios se curvaron con una sonrisa incontenible. 

- Esta noche no, milord.

- Entonces permítame acompañarle de vuelta a la casa.

_______ no protestó cuando él dio un paso al lado de ella.

Era apenas insólito encontrar su tipo en Stony Cross Park. La mayoría de los días, uno no podía lanzar una moneda sin golpear a algún varón musculoso en busca de deporte. En los dos años pasados muchos de ellos se habían acercado a _______. Pero había algo diferente en éste. No daba la sensación de desahogo, la falta de objetivos de otros aristócratas que frecuentaban este lugar. Ella sentía la crueldad que acechaba justo bajo su fachada. Ella no se sentía bastante segura de él. Y aún al mismo tiempo, se sentía extrañamente obligada a atraerle más cerca, hacerle reír otra vez.

- No parece tener miedo a las alturas, señorita Miller.- comentó él.

- No tengo miedo a nada.-dijo ella con seguridad.

- Todos tenemos miedo de algo.

- ¿Ah?- Ella le lanzó una mirada provocativa.- ¿A que podría temer un hombre como usted?

Para su sorpresa, él contestó seriamente.

- No soy aficionado a los sitios cerrados.

La gravedad en su tono hizo que su corazón latiera fuertemente. Menuda voz tenía él, profunda con una tentadora aspereza, como si acababa de despertar de un sueño pesado. El sonido parecía acumularse en lo alto de su columna y deslizarse hacia abajo como miel ardiente.

- Tampoco yo.- admitió ella.

Se pararon en la puerta de la torre del sur, donde muchos de los criados de alto rango, incluyendo ella misma, estaban alojados. La luz se derramaba de las ventanas brillantes y se reunía en los caminos de grava. Ahora _______ vio que su pelo no era negro, sino castaño. Un rico y oscuro matiz de castaño, las brillantes hebras de pelo corto conteniendo cada matiz entre el arce y el negro. Ella deseaba tocar su pelo y sentir como se desliza por sus dedos. La urgencia del impulso la confundió.

 Dando un paso hacia atrás, ella le regaló una sonrisa arrepentida.

- Adiós, milord. Y gracias por ser el escolta más agradable.

- Espere.- dijo él, con una nota urgente en su voz.- ¿La veré de nuevo, señorita Miller?

- No, milord. Temo que mi tiempo está totalmente ocupado por la condesa de viuda.

Las palabras no lo disuadieron - ella lo vio en sus ojos.

- Señorita Miller.

- Adiós.-  repitió calurosamente.-  Le deseo una estancia muy agradable, milord.

 Ella se marchó rápidamente, consciente de su desconcertante consideración.

En cuanto _______ alcanzó su cuarto, cerró la puerta y suspiró. Desde que había venido a Stony Cross Park, los invitados masculinos que a menudo se acercaban a ella le habían hecho insinuaciones. Hasta esta noche ninguno de ellos la había tentado, no importa como de hermoso o educado fuera. Después de su experiencia con Lord Radnor, no deseaba tener nada que ver con hombres.

Si Radnor hubiera sido amable en vez de calculador, dulce en vez de dominador, _______ habría sido capaz de reconciliarse con la perspectiva de casarse con él. Sin embargo, las intenciones de Radnor habían sido claras desde el principio. Él quería controlar cada aspecto de su existencia. Planeaba destruir cada faceta de la persona ella era y sustituirla por un ser de su propia creación. El matrimonio con él literalmente habría sido peor que la muerte.

Sus padres habían rechazado reconocer lo obvio, porque necesitaban desesperadamente el patrocinio financiero de Radnor. Y a _______ le había apenado abandonarlos, porque era bien consciente de las repercusiones a que ellos se enfrentarían. A menudo era atormentada por la culpa, sabiendo que debería haberse sacrificado a Radnor en beneficio de ellos. Sin embargo, el instinto de conservación había sido demasiado fuerte. Al final, no pudo evitar largarse, y de algún modo la providencia la había conducido a Hampshire.

Como _______ había esperado, su libertad había llegado con un precio. A menudo despertaba empapada en sudor y el frío de las pesadillas de ser llevada a rastras a Radnor. Era imposible olvidar- ni siquiera durante un momento-  que él había enviado a gente para buscarla. Cualquier percepción de seguridad era ilusoria. Aunque su vida en  Stony Cross Park fuera agradable, estaba atrapada aquí tan seguramente como los pájaros en la pajarera, sus alas acortadas para hacerlos animales, ni de la tierra, ni del aire. Ella no podía ir a ninguna parte, o hacer algo, sin saber que sería encontrada algún día. Y esto la había hecho condenada y rebelde, e incapaz de confiar en alguien. Incluso un hermoso joven con atormentados ojos azules.   

 

En lugar de volver a la fiesta al aire libre, Nick fue a su propio cuarto. Su baúl y la maleta de viaje ya habían sido desempaquetadas por los criados. Su ropa estaba muy bien apilada en el arcón de caballero de caoba y colgada en el armario, que estaba perfumado con el olor a clavos.

Con impaciencia Nick se deshizo de su abrigo, chaleco, y su corbata de seda de gris. Despojándose de su camisa, la hizo un ovillo en una mano y la usó para secar el brillo de sudor sobre su cara, cuello, y pecho. Después de la caída del rollo de lino al suelo, se sentó sobre la cama, que había sido instalada en un nicho frente a la puerta. Se quitó sus zapatos y medias, y se tumbó vestido con sólo su pantalón negro, su mirada dirigida hacia el techo de madera artesonado del nicho.

Finalmente entendió la obsesión de Radnor.

____________ Howard era la mujer más fascinante que jamás había conocido. Irradiaba una fuerza de voluntad notable que de algún modo transmitía la impresión de movimiento incluso cuando no se movía. Su cuerpo, su cara, cada parte de ella era una amalgama perfecta de delicadeza y fuerza. Deseaba hundirse dentro de aquel calor vibrante, montarla hasta el sosiego, y enterrar su cara entre las curvas sedosas de sus pechos. Se la imaginó relajada y sonriente, su piel ruborizada por sus caricias mientras se acostaban juntos en la cama.

No era extraño que  Radnor la deseara. Y aún en sus tentativas de poseerla, el conde pronto extinguiría todo lo que la hacía tan deseable.

Nick sabía que sería relativamente fácil llevar rápidamente a ____________ lejos a Londres antes de que Westcliff fuera totalmente consciente de lo que pasaba. Suponía que debería hacerlo por la mañana, usando el elemento sorpresa en su provecho. Profundamente preocupado, entrelazó sus dedos detrás de su cabeza. "No tengo miedo de nada", le había dicho ________. Aunque él no creyera eso, la admiraba por decirlo. Desde luego ____________ tenía miedo - sabía lo que Radnor le haría cuando volviera. Sin embargo, eso no era asunto de Nick. Su única responsabilidad era hacer lo que se le había pagado.

Por otra parte...

No había necesidad de darse prisa. ¿Por qué no quedarse en Stony Cross Park durante unos días? No estaba obligado a informar a Bow Street durante otras dos semanas, y los bosques de Hampshire estaban preferiblemente lejos del saturado y maloliente desorden de Londres. Si permanecía aquí durante un día o dos más, sería capaz de aprender más sobre ____________. Tenía que averiguar si ella era todo lo que parecía ser.

Rodando de lado, Nick consideró la idea. Nunca antes había roto sus propias reglas, una de ellas era que  nunca se permitía desarrollar familiaridad personal con su presa. Sin embargo, nunca había debido respetar las reglas, incluso las propias

El pensamiento de ____________ le puso caliente e irritable y totalmente excitado. Gemma había terminado su arreglo hacía seis meses, y había sido célibe desde entonces. No era que careciera de deseo...de hecho, se quemaba con la pasión no gastada. Y había encontrado a muchas mujeres dispuestas. Pero no estaba interesado en lo corriente o lo mundano. Deseaba una mujer que pudiera proporcionar la intensidad sexual que él necesitaba. Tal mujer o tendría extraordinaria experiencia en el dormitorio...o no tendría experiencia en absoluto.

Extendiendo la mano por encima del costado de la cama, Nick buscó en el montón desechado de su ropa y encontró la miniatura. Con una maestría nacida de hábito, presionó el pestillo de la caja esmaltada y la abrió de un tirón. Tendiéndose de espaldas, miró fijamente la pequeña cara exquisita de ____________.

¿Eres tú? pensó él, trazando la línea de su mejilla con la yema del dedo. El deseo llenó su miembro e hizo que se pusiera implacablemente rígido. Sus pestañas bajaron ligeramente mientras seguía mirando la diminuta cara pintada, y su mano se deslizó hacia el saliente doloroso de su excitación.

 

Como era su hábito diario, _______ tomó un paseo temprano de mañana a través del paisaje de Stony Cross, sobre las escarpadas colinas cubiertas de brezo o el bosque, más allá de los pantanos, las charcas y los claros que rebosaban de vida. La mayor parte de los invitados en la hacienda, incluyendo a la Señora Westcliff, dormían hasta tarde y tomaban el desayuno a las diez. Sin embargo, _______ nunca había podido adaptarse a semejante horario. Ella necesitaba alguna forma de ejercicio para librarse de un exceso de energía nerviosa. Durante los días que hacía demasiado frío o estaban tormentosos para andar, se movía inquietamente dentro hasta que la Señora Westcliff estallaba en exasperación.

_______ había inventado tres o cuatro paseos diferentes, cada uno duraba aproximadamente una hora. Esta mañana escogió el que comenzaba a lo largo del Camino de la Colina, cruzado por un roble medieval y el bosque de avellanos, y pasaba la fuente de un manantial local llamado el Pozo de los Deseos. Era una mañana fresca y húmeda típica de principios de Mayo, y _______ respiró  profundas bocanadas del aire de la tierra perfumado. Vestida con un vestido con faldas holgadas hasta el tobillo, sus pies calzados con fuertes botas hasta media pantorrilla, _______ se alejó caminando con energía del Señorío de Westcliff. Siguió una pista arenosa que conducía al bosque, mientras sapos natterjack saltaban del camino de sus botas que se acercaban. Los árboles crujían en lo alto, el viento llevando los gritos de los pájaros nuthatches y los gorriones de garganta blanca. Un águila ratonera enorme y desgarbada se dirigió aleteando hacia el cercano pantano en busca del desayuno.

De repente a _______ le llamó la atención la vista de una forma oscura delante. Era un hombre, que vagaba por el bosque, su contorno parcialmente obscurecido en la niebla. Un cazador furtivo, quizás. Aunque _______ se paró a cierta distancia, él tenía un oído excepcionalmente agudo. Su cabeza giró cuando una ramita se rompió bajo su bota.

_______ se mantuvo en su terreno mientras él se acercaba. Lo reconoció inmediatamente, la natural y casi felina gracia de sus movimientos. Vestía de manera informal en mangas de camisa y un chaleco negro, con botas y calzones decididamente viejos. Lord Jonas...parecía indecente e indecorosamente hermoso. Ella estaba sorprendida de verlo allí, cuando todos los otros invitados en la hacienda Westcliff estaban todavía en la cama. Incluso más sorprendente era su propia reacción ante él, una oleada de entusiasmo y alegría.

 

- Buena días,- dijo Lord Jonas, una sonrisa débil jugueteando en sus labios. Su pelo negro estaba despeinado, y su corbata  había sido atada sin la debida atención.

- No habría esperado que estuviera fuera a esta hora.- dijo ella alegremente.

- Nunca duermo pasada la salida del sol.

_______ cabeceó hacia el camino que él había estado contemplando.

- ¿Planeaba tomar ese camino? Yo no lo aconsejaría.

- ¿Por qué no?

- Ese camino conduce a las charcas pantanosas y los profundos pantanos. Un paso desafortunado, y podría encontrarse ahogando en el fango ,es decir, si no le ha matado un montón de arañas o serpientes.- Ella sacudió su cabeza en fingido pesar.- Hemos perdido a algunos invitados muy agradables así.

Él rió perezosamente.

- ¿Supongo que no le importaría recomendarme una ruta alterna?

- Si va por el otro camino, llegará a un camino de herradura que conduce a una vereda hundida. Sígalo hasta el jardín de casa del guarda, examine la apertura en el seto, y encontrará un camino que le lleva a la cima de una colina. Desde allí puede ver lagos, pueblos, bosques, toda la extensión los pueblos, bosques, todo desplegado delante de usted... la vista es impresionantes.

- ¿Es a dónde usted se dirige?

Ella sacudió su cabeza y contestó impudentemente.

- No, voy en la dirección opuesta.

- ¿Pero quién me salvará del los pantanos?

Ella se rió.

- Usted no puede acompañarme, milord. No sería ni correcto, ni prudente.

Si fueran vistos juntos, provocaría un chismorreo. Y seguramente disgustaría más a la Señora Westcliff, que la había advertido que no aceptara nunca "a un admirador", como cortésmente lo llamaron.

 - ¿Desea estar sola?- Preguntó Lord Jonas. Una nueva expresión cruzó su cara, tan rápida y sutil que casi nadie lo habría notado. -Perdóneme. Otra vez he violado su soledad.

_______ se preguntó por lo que había visto en sus ojos en aquel fragmento de segundo...una desolación tan enorme e impenetrable que la impresionó. ¿Qué podría haberlo causado? Él tenía todo lo que una persona necesita para estar satisfecha...libertad, riqueza, belleza, posición social. No había ninguna razón para que él estuviera sino eufórico con su suerte en la vida. Pero era infeliz, y todo en su naturaleza la obligaba a ofrecerle consuelo.

- Más bien estoy demasiado acostumbrada a la soledad,- dijo ella suavemente.- Quizás algo de compañía sería un cambio agradable.

- Si está segura.

- Sí, vamos.- Ella dio un vistazo deliberadamente provocativo a su forma atlética.- Sólo espero que sea capaz de seguirme.

- Lo intentaré,- la aseguró irónicamente, poniéndose a caminar a su lado cuando ella siguió su paseo.

Se acercaron al tronco de un enorme roble que había caído atravesado en el camino. Los insectos zumbaban perezosamente a través de los rayos de luz del sol fortificante que entraba a raudales desde arriba.

- Mire.- dijo _______, señalando una libélula mientras volaba y bajaba ante ellos.- Hay más de una docena de variedades de libélula en este bosque, y al menos cien polillas diferentes. Si viene en al atardecer, puede ver mariposas púrpuras con rayas transversales- se reúnen justo allí en las cimas del camino.

- Señorita Miller- interrumpió él,- soy un londinense. No nos preocupamos por los insectos, excepto para considerar como pueden ser exterminados mejor.

_______ lanzó un suspiro teatral, como si estuviera irritada por su carencia de interés en la materia.

- Bien, entonces. Me abstendré de describir las muchas variedades de escarabajo acuático que tenemos aquí.

- Gracias.- fue su respuesta ferviente.- Aquí, permítame ayudarle sobre aquel roble.

- No hay necesidad.

_______ saltó en el tronco caído y anduvo a lo largo de la superficie nudosa, luciendo su coordinación física sin rastro de modestia. Como sus esfuerzos fueron acogidos por el silencio, ella echó un vistazo sobre su hombro y descubrió que Jonas andaba directamente detrás de ella, su equilibrio tan seguro y fácil como el de un gato. Una risa asustada se la escapó cuando completó su camino al final del tronco.

- Usted es bastante ágil para un caballero de su tamaño.

Lord Jonas dejó pasar el comentario, torciendo su boca para indicar que su agilidad no era de importancia.

- ¿Por qué se hizo dama de compañía?- preguntó él mientras _______ saltaba al suelo, sus pies crujieron por la frágil capa de hojas. Él la siguió, aterrizando en el mismo punto que ella. Curiosamente, él no hizo ni mucho menos tanto ruido como ella, a pesar del hecho de que tenía fácilmente dos veces su peso.

_______ escogió sus palabras con mucho cuidado. Tenía aversión a hablar de su pasado no sólo era peligroso sino que el tema la llenaba de melancolía.

- Mi familia es pobre. No había ninguna otra opción para mí.

- Podría haberse casado.

- Nunca he encontrado a nadie con quien quisiera casarme.

-¿Ni siquiera Lord Westcliff?

- ¿Lord Westcliff?- repitió ella en sorprendida.- ¿Por qué pondría yo los ojos en él?

- Es rico y con título, y usted ha residido bajo su techo durante dos años.- fue la respuesta sardónica de Jonas.- ¿Por qué no lo haría?

- Naturalmente un hombre de la posición de Westcliff nunca tendría ese tipo de interés en una dama de compañía.- dijo ella en respuesta a la pregunta de Jonas.- Pero incluso si nosotros estuviéramos en el mismo nivel social, estoy segura que el conde nunca me consideraría de ese modo, ni yo tampoco. Nuestra relación - si uno pudiera llamarlo eso - no posee esa particular...- Ella hizo una pausa, buscando una palabra apropiada.- química.

La palabra revoloteó con cuidado en el aire, disipada sólo por el sonido de la voz tranquila de Jonas.

- Seguramente la química palidece en comparación con la seguridad que él podría ofrecerle.                                

Seguridad. La cosa que ella más deseaba, y nunca podría tener. _______ se paró y miró fijamente su cara oscura.                                                                                                                                              

- ¿Qué le hace pensar que necesito seguridad?

- Usted está sola. Una mujer necesita alguien para protegerla.

 - Ah, no tengo necesidad de protección. Tengo una vida muy agradable en Stony Cross Park. La señora Westcliff es bastante amable, y no la quiero para nada.

- La señora Westcliff no vivirá siempre- advirtió Jonas. Aunque sus palabras fueran desafiladas, su expresión de una manera extraña entendía.

-¿Qué hará usted después de que ella haya muerto?

La pregunta cogió a _______ de improviso. Nadie la preguntaba nunca semejantes cosas. Perturbada, se tomó su tiempo para contestar.

- No lo sé.- dijo ella francamente.- Supongo que nunca me permito pensar en el futuro.

La mirada de Jonas estaba clavada sobre ella, sus ojos con una sombra de azul casi antinatural.

- Yo tampoco.

_______ no sabía que hacer con su compañero. Había sido fácil al principio pensar en él como un joven aristócrata consentido, con su ropa maravillosamente cortada y sus rasgos perfectos. Pero en una inspección más cercana, había signos que transmitían lo contrario. Las profundas sombras gravadas bajo sus ojos traicionaban incontables noches en vela. Los severos surcos a ambos lados de su boca le daban una apariencia cínica que era extraña para un hombre tan joven. Y en momentos de descuido como este, ella veía en sus ojos que él no era ajeno al dolor.

Su expresión cambió como el mercurio. Otra vez él era un granuja perezoso con ojos burlones.

- El futuro es demasiado aburrido de preveer-  dijo él ligeramente.- ¿Seguimos, señorita Miller?

Desconcertada por su rápido cambio de humor, _______ le condujo fuera del bosque hasta un camino más bajo. El sol de la mañana se elevó más alto, persiguiendo el lavanda del cielo y calentando los prados. El campo que pasaron estaba lleno de brezo y musgo esmeralda pálido, y punteado con diminutos rosetones rojos de drósera.

- No tienen vistas como esta en Londres, ¿verdad?- comentó _______.

- No - Lord Jonas estuvo de acuerdo, aunque parecía claramente desencantado por la belleza tranquila rural alrededor de ellos.

- Deduzco que prefiere la vida urbana.- dijo _______ con una sonrisa.- Viviendas, calles adoquinadas, fábricas, humo de carbón, y todo ese ruido. ¿Cómo podría alguien preferir eso sobre esto?

La luz del sol tocó en los reflejos caoba y dorados en su pelo castaño.

- Guarde sus escarabajos y pantanos, señorita Miller. Me quedaría con Londres en cualquier momento.

- Le mostraré algo que Londres no tiene.-  Triunfalmente _______ lo condujo a través del camino hundido. Ellos vinieron una profunda cuenca fangosa llena de agua que se derramaba desde la loma frente a ella.

- ¿Qué es esto?- preguntó Lord Jonas, viendo el agujero que se agitaba con recelo.

- Un pozo de los deseos. Todos en el pueblo lo visitan.- Afanosamente _______ buscó en los bolsillos de sus faldas ambulantes.- Ah, maldición, no tengo ningún alfiler.

- ¿Para qué necesita alfileres?

- Para lanzarlos al pozo.-  Ella le regaló una sonrisa regañona.- Pensaba que todos sabían que no se puede formular un deseo sin un alfiler.

- ¿Para qué quiere usted desear?- preguntó él con voz ronca.

- Ah, no es para mí. He formulado docenas de deseos aquí. Quería que usted tuviera uno.- Dejando su búsqueda del alfiler, _______ le echó un vistazo.

Había una extraña mirada en la cara de Lord Jonas...blanca, con dolorosa sorpresa...cómo si acabara de darle una patada en él estómago. No se movía ni parpadeaba, solamente la miraba como si no pudiera comprender totalmente sus palabras. El silencio entre ellos se volvió denso y _______ esperaba con fascinación impotente que él lo rompiera. Arrancando su expresión, Lord Jonas miró fijamente el campo de brezo con intensidad extraña, como si su mente se esforzara en envolverse alrededor de algo que no tenía sentido

- Pida un deseo- dijo _______ impulsivamente.- Lanzaré un alfiler en el pozo para usted la próxima vez que venga.

Lord Jonas sacudió su cabeza. Cuando habló, su voz era extrañamente ronca.

- No sabría que desear.

Ellos siguieron en silencio, finalizando su camino sobre un pedazo fangoso y siguieron el camino hundido hasta un puente que cubría una pequeña corriente. Del otro lado de la corriente, un prado mojado húmedo, resplandecía con arbustos hasta la cintura de rosas amarillas.

- Este camino, - dijo _______, levantando sus faldas hasta sus rodillas mientras atravesaban la hierba y el brezo y se acercaban a una barrera de setos y vallas.- Más allá del seto, el sendero conduce de regreso a través del bosque hasta Stony Cross Park.- Ella indicó la alta puerta arqueada, tan estrecha que solo permitiría a una persona pasar a la vez. Echando un vistazo a Lord Jonas, ella se repuso para ver que él había recuperado su calma.- El único camino es aquella puerta de los besos.

- ¿Por qué la llaman así?

- No lo sé.- _______ consideró la puerta pensativamente.- Supongo que porque un beso sería la consecuencia inevitable de dos personas que tratan de pasar por ella al mismo tiempo.

- Una teoría interesante.  Jonas hizo una pausa dentro de la puerta estrecha. Apoyándose contra un lado, él le envió una sonrisa provocativa, sabiendo perfectamente que ella no podía atravesarla sin rozarse contra él.

_______ levantó sus cejas.

- ¿Por alguna casualidad espera que yo lo pruebe?

Lord Jonas levantó un hombro en un encogimiento relajado, mirándola con un encanto de vagabundo que era casi irresistible.

- No le pararé, si usted se siente tan predispuesta.

 Era obvio que no esperaba que ella aceptara el desafío. _______ sabía que ella sólo tenía que hacer rodar sus ojos y reprenderle y él se apartaría. Sin embargo, mientras ella consideraba su respuesta se dio cuenta de una doloroso vacío en su interior. No había sido tocada por nadie en dos años. Ni  abrazos impulsivos de niña de sus amigos en Maidstone...ni caricias de la mano de su madre, ni besos dulcemente infantiles de sus hermanos más jóvenes. Se preguntaba que pasaba con este hombre que la había hecho consciente de la privación. Él la hizo querer contarle sus secretos - lo cual era, desde luego, inconcebible. Imposible. Ella nunca podría confiar en nadie, cuando su misma vida estaba en juego.

Se dio cuenta de que la sonrisa de Lord Jonas había desaparecido. Sin ser consciente de ello, ella le había atraído más cerca y ahora estaba de pie dentro de la longitud de un brazo. Su mirada  parpadeó a su boca, tan amplia, masculina y llena. Su pulso se intensificó a un ritmo salvaje cuando la tentación ejerció una fuerza más potente que cualquier cosa que ella hubiese conocido antes...tan fuerte como el miedo, tan profunda como el hambre.

- Estate quieto.- se oyó decir ella. Con cuidado ella puso una mano sobre el centro de su pecho.

En el instante en que _______ le tocó, el pecho de lord Jonas se movía bajo su palma en una fuerte y rápida respiración.

El latido violento de su corazón contra sus dedos llenó a _______ de una extraña ternura. Él parecía estar congelado, como si temiera que cualquier movimiento pudiera espantarla. Suavemente ella tocó su labio inferior con las yemas de sus dedos y sintió que su aliento caliente se avivaba contra ellos. Una mariposa abandonó su lugar de descanso sobre la puerta y se alejó volando, una mancha temblorosa de color en el aire...

- ¿Cómo te llamas?- susurró _______.- Tu nombre de pila.

Incomprensiblemente le llevó largo rato contestar. El espeso abanico de sus pestañas bajó para ocultar sus pensamientos.

- Nicholas.

Él era tan alto que _______ tuvo que ponerse de puntillas para alcanzar su boca, y ni siquiera entonces podía alcanzarlo lo suficiente. Cogiendo su cintura en sus manos, él la apretó con cuidado contra su cuerpo. De repente había una extraña mirada perdida en sus ojos, como si él se ahogara. Con vacilación _______ deslizó su mano alrededor de su nuca, donde los músculos entrelazados se habían puesto rígidos.

Él la dejó tirar de su cabeza más abajo, más abajo, hasta que su aliento se entremezcló y sus labios se tocaron en un beso dulce y flexible. Su boca permanecía caliente e inmóvil contra la suya, y luego sus labios comenzaron a moverse en  suaves caricias. Desorientada, _______ se balanceó en su abrazo, y su brazo se deslizó alrededor de su espalda para sostenerla bien. Instintivamente ella dio un suave empujón hacia arriba, estirándose sobre los dedos de sus pies mientras ella procuraba profundizar la delicada presión. Pero él procuraba mantener su pasión firmemente controlada, rechazando tomar más.

Suavemente se alejó con cuidado de él, clavando sus talones. Se atrevió a tocar su mejilla, se deleitó con el calor de su piel contra su palma.

- He pagado el peaje.- susurró ella.- ¿Puedo pasar por la puerta ahora?

Él asintió seriamente y se alejó del umbral.

_______ lo cruzó y el pasó apartándose del seto, sorprendida de descubrir que sus rodillas estaban un poco temblorosas. Su compañero seguía en el silencio mientras ella andaba a lo largo del sendero que conducía a Stony Cross Park. Cuando casi habían alcanzado la gran casa,  hicieron una pausa al refugio de un roble.

- Debo dejarle aquí.- dijo _______, su cara moteada por las ramas elevadas.- no haría que nos vieran juntos.

- Desde luego. 

 Un triste dolor se acumuló dentro de su pecho cuando ella le miró fijamente

 - ¿Cuándo dejaras  Stony Cross Park, milord?

- Pronto.

- No antes de pasado mañana por la tarde, espero. El pueblo tiene una maravillosa celebración del uno de Mayo. Todos los de la hacienda bajan para mirar.

- ¿Iras tú?

_______ sacudió su cabeza inmediatamente.

- No, lo he visto antes. Probablemente me quedaré en mi cuarto con un libro. Pero para un recién llegado, las festividades serían divertidas.

- Lo prensaré.- murmuró él.- Gracias por el paseo, señorita Miller.- Y con una reverencia, él la dejó...

 

Después del desayuno, ____________ empujó la silla de ruedas de la Señora Westcliff a lo largo de los paseos pavimentados de los jardines de estado. Nick observaba desde una ventana abierta de la primera planta, capaz de oír a la regia anciana mientras ella sermoneaba a ____________.

- No hay substituto para la inspección diaria.- decía la Señora Westcliff, gesticulando de una mano enjoyada.-  Los hierbajos se deben sacar en cuanto aparecen. Nunca se debe permitir a las plantas crecer fuera de sus lugares apropiados, o arruinarán las proporciones del jardín...

____________ parecía escuchar con respeto mientras  dirigía la silla a lo largo del camino. La facilidad con la que ella maniobraba desdecía el peso obvio del vehículo. Sus brazos delgados eran sorprendentemente fuertes, y ella no mostraba signos de fatiga mientras circulaban a lo largo del seto.

Nick la miraba atentamente mientras trataba de revisar la anarquía de sus pensamientos. Su apetito habitual había desaparecido después de su paseo de esa mañana. No había desayunado...no había hecho nada, realmente, excepto vagar alrededor de la casa en una especie de aturdimiento que lo horrorizaba. Se sabía un hombre insensible, sin honor, y ningún medio de reprimir sus propios bestiales instintos. La mayoría de su vida había sido ocupada por la supervivencia básica por lo que nunca había sido libre  de seguir metas más altas. Tenía poco conocimiento de literatura o historia, y sus capacidades matemáticas estaban limitadas a los asuntos de dinero y apuestas ocasionales. La filosofía, para él, era un puñado de principios cínicos y cultos aprendidos por la experiencia con lo peor de humanidad. Por ahora, nada podía sorprenderlo o intimidarlo. No temía la pérdida, el dolor, o incluso la muerte.

 Pero con unas palabras y un beso delicado e inocente, ____________ Howard lo había devastado.

Estaba claro que ____________ había cambiado de la muchacha que sus padres, amigos, y él mismo Radnor conocían. Se había acostumbrado a vivir el momento, sin el pensar en el  futuro. El conocimiento de que la perseguían, que sus días de preciosa libertad estaban limitados, debería haberla hecho amarga y desilusionada. Y todavía lanzaba alfileres en el pozo de los deseos. Un deseo. El parpadeo de esperanza que implicaba...eso había golpeado en su alma, cuando él había creído él no le quedaba alma alguna.

No podría entregarla a Radnor. Tenía que tomarla para él.

Su mano cerrada alrededor del marco pintado de madera, agarrando con fuerza para asegurar su equilibrio. De otra manera, se habría tambaleado ante la violenta sorpresa de su descubrimiento.

- Jonas.

El sonido de la voz de Lord Westcliff lo asustó. Nick no estaba contento de comprender que había estado tan absorto en la mirada de ____________ que su acostumbrada vigilancia había desaparecido. Manteniendo su cara en blanco, se dio vuelta hacia el conde.

Los rasgos de Westcliff parecían aún más severamente cortados e inflexibles que de costumbre. Sus ojos oscuros contenían un destello duro y frío.

- Veo que ha hecho caso de la dama de compañía de mi madre.- comentó él suavemente.- Una muchacha atractiva, y no digamos vulnerable. En el pasado, a veces encontraba necesario desalentar el interés de un invitado por la señorita Miller, porque yo nunca permitiría que se aprovecharan de alguno de mis criados

Nick devolvió la mirada fija de Westcliff, consciente de que se le estaba advirtiendo que se alejara de ____________.

- ¿Estoy cazando furtivamente en su coto, milord?

Los ojos del conde se estrecharon por la pregunta insolente.

- Le he anticipado mi hospitalidad con muy pocas condiciones, Jonas. Sin embargo, uno de ellas es que deje a la señorita Miller en paz. No está abierto a negociación.

- Ya veo.

La sospecha se encendió dentro de él. ¿Había confiado ____________ en su patrón? No había pensado que ella confiaría en alguien, incluso en  un hombre tan honorable como Westcliff. Sin embargo, si ella había tomado aquella posibilidad, entonces el conde indudablemente ofrecería  fuerte oposición para trasladarla de Stony Cross Park. Era también posible que ____________ se hubiera ganado su protección acostándose con él.

El pensamiento de ____________ desnuda en los brazos de otro hombre trajo un gusto ácido a la boca de Nick, y estaba de repente lleno por la sed de sangre. Deben ser celos, pensó él con incredulidad. ¡Cristo!.

- Dejaré la elección a la señorita Miller.- dijo Nick rotundamente.- Si ella desea mi presencia, o la ausencia, yo cumpliré con su preferencia. No con las suyas.

Nick vio por el destello de advertencia en los ojos de Westcliff que el conde no confiaba en él.

El hombre tenía buenos instintos. 

Capitulo 2

CAPITULO DOS

 

 

Ella estaba aquí. Él estaba seguro de ello.

Nick inspeccionó a los invitados de la fiesta atentamente mientras ellos se apiñaban en los jardines detrás de Stony Cross Park. Su mano se deslizó en el bolsillo de su abrigo, encontrando la cajita en miniatura que contenía el retrato de ____________ Howard. Despacio su pulgar acarició la cara brillante esmaltada de la caja mientras seguía mirando la muchedumbre.

Su búsqueda de dos meses de ____________ lo había conducido a Hampshire, un lugar de colinas alfombradas de brezo, de antiguos bosques de caza, y de peligrosos pantanos del valle. El condado occidental era próspero, sus ciudades con veinte mercados abundantemente  llenas de lana, madera, productos lácteos, miel, y tocino. Entre las renombradas haciendas de Hampshire, Stony Cross Park, era consideraba  la mejor. La casa señorial y el lago privado estaban situados en el fértil valle del río Itchen. No era un mal lugar ocultarse, pensó Nick irónicamente. Si sus sospechas demostraban ser correctas, ____________ había encontrado empleo en la casa del conde de Westcliff, sirviendo como dama de compañía a su madre.

En su búsqueda de ____________, Nick había aprendido todo que pudo sobre ella, intentando comprender cómo pensaba y sentía, cómo otros la veían. Por raro que parezca, los informes de ____________ habían sido tan contradictorios que Nick se había preguntado si sus amigos y familia estaban describiendo a misma muchacha.

Para sus padres, ____________ había sido una hija obediente, deseosa de complacer, temerosa de la desaprobación. Su desaparición había sido una sorpresa asombrosa, pues habían creído que estaba resignada al destino de convertirse en la novia de lord Radnor. ____________ había sabido desde la temprana niñez que el bienestar de su familia dependía de él. Los Howard había hecho un negocio con el diablo, cambiando el futuro de su hija por los beneficios económicos que Radnor podría proporcionar. Habían gozado de su patronazgo durante una década. Pero justo cuando hubo llegado el  momento de pagar al diablo su deuda, ____________ había huido. Los Howard le habían dejado claro a Nick que deseaban que ____________ fuera encontrada y dada a Radnor sin tardanza. No entendían qué la había incitado a huir, cuando creían que sería bien atendida como Lady Radnor. 

Al parecer ____________ no había compartido sus opiniones. Sus amigos en Maidstone, el internado de clase alta al que ____________ había asistido, la mayor parte de ellos ahora casados, de mala gana habían descrito a una muchacha que se había vuelto cada vez más resentida por la manera en que Radnor supervisaba cada aspecto de su existencia...Al parecer el personal de la escuela, deseoso de las abundantes dotaciones financieras que Radnor proporcionaba, había sido feliz de hacer cumplir sus deseos. El plan de estudios de ____________ se había diferenciado de cada uno de los demás; Radnor había elegido los temas que ella estudiaba. Había dado instrucciones de que ella debía retirarse a la cama una hora antes que los otros estudiantes. Incluso había determinado cuánto alimento debía serle distribuido, después de observar durante una de sus visitas a casa que ella había ganado peso y necesitaba adelgazar.

Aunque Nick entendía la rebelión de ____________, él no sentía ninguna compasión. No tenía compasión por nadie. Hacía mucho que había aceptado la injusticia de la vida, los crueles giros del destino que nadie podía evitar para siempre. Los tribulaciones de una colegiala no eran nada comparado con la fealdad que él había visto y experimentado. No tendría  ningún remordimiento en llevar a ____________ hasta Radnor, recogiendo el resto de sus honorarios, para después poner todo lo que pensaba de la desafortunada futura novia totalmente fuera de su mente.

Su mirada perseguía agitadamente por toda la escena, pero hasta ahora allí no había habido ninguna señal de ____________. La gran casa se llenó con al menos tres docenas de familias, todos aquellos que asistían a lo que venía a ser a una fiesta de un mes de duración en la casa. El acontecimiento anual estaba organizado por lord Westcliff. Las horas del día estaban dedicadas a la caza, a disparar, y a los deportes de campo. Cada tarde había entretenimientos, tales como veladas musicales, y bailes.

Aunque era casi imposible hacerse con una de las solicitadas invitaciones a Stony Cross Park, Nick lo había conseguido con la ayuda de su cuñado, sir Ross Cannon. Nick había decidido hacerse pasar por un aristócrata aburrido que necesitaba refrescarse con algunas semanas en el campo. A petición de sir Ross, el conde de Westcliff había extendido una invitación, sin tener idea de que Nick era un detective de Bow Street a la caza de una novia fugitiva. La miríada de luces colgaban de las ramas de un roble hacían que las joyas de las mujeres brillaran intensamente. Una sonrisa sardónica tiraba en un lado de la boca de Nick mientras reflexionaba cómo de fácil sería despojar a estas palomas de sus galas.  No hacía mucho él habría hecho exactamente eso. Era incluso mejor ladrón que detective. Pero ahora era un detective, y se suponía que era honorable.

- Lord Jonas.

 Una voz de hombre  interrumpió sus pensamientos, y Nick se puso contra la terraza para afrontar a Marcus, Lord Westcliff. El conde poseía una presencia formidable. Aunque era de estatura media solamente, su forma era amplia y sumamente musculosa, casi impetuoso en su profundamente desarrollado poder. Sus rasgos eran valientes y decididamente formados, sus perspicaces ojos negros profundamente marcados en su cara morena.

Westcliff no se parecía en nada a los delgados y pálidos nobles que ocupaban los primeros círculos de sociedad. El no vestía elegantes ropas de tarde, uno supondría que era un trabajador portuario o un jornalero. Sin embargo, la sangre de Westcliff era incuestionablemente azul. Había heredado uno de los condados más antiguos de la nobleza, una corona que había sido ganada por sus antepasados a finales del 1300. Irónicamente se rumoreaba que el conde no era un ardiente partidario de la Monarquía, ni siquiera de los títulos hereditarios, porque creía que ningún hombre debería estar aislado de los intereses de vida ordinaria

 Westcliff continuó con su inconfundible voz profunda y marcada.

- Bienvenido a Stony Cross, Jonas

Nick ejecutó un una reverencia superficial

- Gracias milord,

El conde lo miró con una mirada abiertamente escéptica.

- Su padrino sir Ross, mencionó en su carta que usted sufre de aburrimiento.- Su tono dejaba claro que tenía poca tolerancia por las quejas de un hombre rico de un aburrimiento excesivo.

Tampoco Nick. Se irritaba por dentro por la necesidad de actuar como si sufriera de aburrimiento, pero era parte de su ardid.

- Sí- dijo él con una sonrisa hastiada del mundo.- Una condición debilitante. Me he vuelto decididamente melancólico. Me aconsejaron que un cambio de aires podría ayudar.

 Un gruñido hosco salió de la garganta del conde.

- Puedo recomendar una cura excelente para el aburrimiento simplemente dedíquese a alguna actividad útil.

- ¿Sugiere usted que trabaje?- Nick convocó una expresión de aversión.- Quizás eso serviría para otro. Mi clase de aburrimiento, sin embargo, requiere un equilibrio cuidadoso de descanso y diversión.

El desprecio osciló en los ojos negros de Westcliff.

-   Procuraremos proveerle a usted de las cantidades satisfactorias de ambos.

- Lo estoy deseando.- murmuró Nick, poniendo cuidado para mantener su acento bien definido. Aunque él había nacido hijo de un vizconde, los muchos años pasados en el hampa de Londres le habían dado una cadencia de clase baja y consonantes tristemente suaves.

- Westcliff, en este momento lo que más me complacería seria tomar una copa, y encontrar compañía con alguna deliciosa tentadora.

- Tengo un excepcional Longueville Armagnac- murmuró el conde, claramente impaciente por escapar de la compañía de Nick.

- Sería la mejor bienvenida.

- Bien, enviare que un criado que le traiga la copa.-Westcliff dio la vuelta y comenzó a alejarse a zancadas.

- ¿Y la tentadora?- insistió Nick, sofocando la risa por la manera en que la espalda del hombre se tensó.

- Eso, Jonas, es algo que tendrá que obtener por usted mismo.

Hasta ahora él desempeñaba el papel del joven noble echado a perder con mucho éxito. Había logrado molestar al conde más allá de lo soportable. En realidad, le gustaba bastante Westcliff, reconociendo la misma voluntad impetuosa y cinismo que él mismo poseía.

Pensativamente Nick abandonó la terraza y vagó hasta los jardines, que habían sido diseñados tanto con espacios abiertos como cercados, proporcionando incontables cavidades de intimidad. El aire estaba denso con los olores del brezo y del mirto del pantano. Pájaros ornamentales atrapados en una pajarera gorjearon desordenadamente al acercarse. Para la mayoría era indudable un clamor alegre, pero para Nick los trinos incesantes creaban un sonido desesperado. Le tentaba abrir la puerta y poner las malditas cosas en libertad, pero eso tendría poco efecto, porque sus alas habían sido cortadas. Deteniéndose en la orilla del río, inspeccionó el oscuro y brillante flujo del Río Itchen, la luz de la luna besaba los filamentos que se balanceaban del sauce y los racimos de haya y roble.

 La hora era tardía. Quizás ____________ estaba dentro de la casa. Explorando despreocupadamente sus alrededores, Nick se desvió al costado de la casa señorial, una residencia construida de piedra color miel y delimitada con cuatro torres que alcanzaban seis pisos de altura. Estaba encabezada con un patio particularmente grande que estaba alineado con la caballeriza, una lavandería, y edificios bajos para alojar a los criados. El frente de las caballerizas  había sido diseñado para reflejar la capilla en el otro lado del patio.

Nick estaba fascinado por la magnificencia de los establos, distintos de cualquier cosa que había visto antes. Entró por una de las arcadas de la planta baja y encontró un patio cubierto colgado con relucientes arneses. Una mezcla agradable de olores llenaba el aire; caballos, heno, cuero, y pulimento. Había una fuente de mármol para los caballos en la parte posterior del patio, alineada por las entradas separadas de los compartimientos de los caballos. Nick caminó a través del piso de piedra enlosada con el ligero y casi silencioso paso que era habitual en todos los detectives de Bow Street. A pesar de su silencio, los caballos se movieron y resoplaron con cautela por su acercamiento. Echando un vistazo por la arcada, Nick descubrió las filas de compartimientos llenos por al menos cinco docenas de caballos.

Parecía que los establos estaban vacíos excepto por los animales, y Nick se marchó por la entrada oriental. Inmediatamente se encontró de frente con una antigua pared de piedra de mineral de hierro de casi seis pies de alto. No había duda que había sido construida para proteger a los visitantes imprudentes de caer sobre el peñasco escarpado que tenía vistas al río de abajo. Nick se paró en su camino por la inesperada vista de una pequeña y delgada figura serena encima de la pared. Era una mujer, de pie tan quieta que a primera vista pensó que era una estatua. Pero una brisa revolvió el dobladillo de sus faldas y provocó que un mechón del pálido pelo rubio se liberara de su lazo flojo.

Fascinado, se acercó más, su mirada clavada en ella. Solamente un tonto imprudente se mantendría en equilibrio en esa pared irregular, con certeza la muerte la aguardaba si ella perdía el equilibrio. Ella no se parecía reconocer el desnivel mortal que se vislumbraba ante ella. La inclinación de su cabeza indicaba que miraba claramente delante, en el horizonte oscurecido por la noche. ¿En el nombre de Dios que estaba haciendo ella? Dos años antes, Nick había visto a un hombre que de pie con aquella calma peculiar justo antes de que hubiera saltado a su muerte desde un puente sobre Támesis.

Mientras la mirada de Nick la registraba, vio que el dobladillo de su falda larga estaba atrapado bajo su talón. La vista le espoleó a entrar en acción. Avanzando en unas pocas zancadas cautelosas, se elevó fácil y silenciosamente sobre la pared.

 Ella no lo vio venir hasta que casi la había alcanzado. Se dio la vuelta, y Nick vio el destello de sus ojos oscuros justo cuando ella perdió el equilibrio. Agarrandola antes de que pudiera caerse, Nick la arrastró contra su pecho. Su antebrazo bien cerrado justo bajo sus pechos. La simple acción de atraer su cuerpo contra el suyo le satisfizo extrañamente, como una pieza de rompecabezas que encajaba cuidadosamente en su  lugar. Ella dio un grito bajo, agarrandose automáticamente a su brazo. El mechón suelto de fino pelo rubio golpeó de un lado a otro de la cara de Nick, y la fresca y apenas salada fragancia de la piel femenina se elevó a las ventanas de su nariz. El olor le hizo la boca agua. Nick se asustó por su reacción inmediata a ella - nunca había experimentado tal respuesta visceral por una mujer. Quería saltar de la pared y llevársela como uno de los lobos que una vez habían vagado por los bosques medievales, y encontrar algún lugar para devorar su presa en privado.

Ella estaba rígida en su abrazo, su respiración llegando en jadeos.

- Aléjese de mí.- dijo ella, apalancando en sus brazos.- ¿Porque demonios hizo usted eso?

- Iba a caerse.

- ¡Yo no! Estaba perfectamente bien hasta que usted se abalanzó sobre mí y casi me tira.

- Su talón esta atrapado en el dobladillo de sus faldas.

 Moviéndose cautelosamente, ella levantó su pie y se dio cuenta que él tenía razón.

- Así es- dijo ella bruscamente.

Habiendo rescatado gente de toda situación imaginable, Nick estaba acostumbrado a recibir por lo menos una demostración superficial de gratitud.

- ¿No va a darme las gracias por salvarla?

- Tengo excelentes reflejos. Podría haberme salvado yo misma

Nick soltó una risa incrédula, tan molesto como fascinado por su obstinación.

- Si no fuera por mí, se habría roto su pequeño cuello.

-  Le aseguro, señor, que este supuesto rescate era completamente innecesario. Sin embargo, puesto que es obvio que va a persistir...gracias. Ahora por favor aparte sus manos de mí. - Su tono dejó las palabras desprovistas de gratitud.

Nick sonrió abiertamente, apreciando la audacia de su comportamiento, a pesar del hecho de que su corazón palpitaba violentamente contra el interior de su muñeca. Aflojó cuidadosamente su brazo y le ayudó a darse la  vuelta poco a poco. Ella se tambaleó un poco y clavó sus dedos en las mangas de su abrigo en un ataque de ansiedad.

- Te tengo- dijo él firmemente.

Ella le hizo frente, y ambos se congelaron cuando sus miradas se enzarzaron. Nick se olvidó de la pared debajo de sus pies. Parecía como si estuvieran en equilibrio en el aire, en una estela azul de luz de luna que hacía parecer todo irreal. Un disparo de reconocimiento le atravesó como un relámpago. Increíblemente, se encontró mirando fijamente los rasgos que casi se habían hecho más familiares para él que los suyos propios.

____________.

- Te tengo.- repitió él con una vaga sonrisa.

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Hoola a todos! Gracias por todos sus comentarios de verdad los aprecio mucho (: Como siempre si hay alguna imperfeccion me disculpan :$ Espero les guste el cap (: Tambien vengo a decirles que hoy lunes comence las clases u_u' pero que tratare con todas mis fuerzas de ponerles cap seguido lo prometo! :D Ahora si me voy porque tengo que hacer tareas ¬¬' antojosos profesores hahahahaha en fin ahora si me voy

Cuidense! Besos para todos (:

Capitulo 1

 Capitulo Uno

 

 

Tres años después

 

 

 

Como era su hábito de muchos años, Nick entró en la habitación privada de Gemma sin llamar. Era la tarde del domingo, el momento en que se encontraban casi cada semana. Por ahora el olor familiar del  lugar -cuero, licor, una pizca de flores frescas- eso era todo lo que necesitaba para que su cuerpo comenzara a despertar con un zumbido grave. Su deseo era hoy inusualmente fuerte, pues su trabajo lo había mantenido lejos de Gemma                                                                         por quince días. Desde la primera noche que se habían encontrado, Nick había seguido las reglas de Gemma sin rechistar. No había habido otra opción, si deseaba continuar viéndola. Eran una especie de amigos, pero sus relaciones eran estrictamente físicas. Gemma no había mostrado ningún interés en lo que había en su corazón, o incluso en si tenía uno. Ella era una mujer buena, pero en las raras ocasiones cuando Nick había hablado                                                           tentativamente de asuntos con excepción de los  superficiales, había sido despedido suavemente. Menos mal que se había dado cuenta. No tenía ningún deseo de exponerla a la fealdad de su pasado o al complejo enredo de emociones que mantenía encerrado en el interior.

Y así una vez por semana se unían en la cama con sus secretos con toda seguridad intactos... la profesora y su ardiente estudiante. En el lujoso capullo de la habitación empapelada en  dorado de Gemma, Nick había aprendido más sobre hacer el amor de lo que jamás había creído posible. Había conseguido una comprensión de la sexualidad femenina que pocos hombres adquirían....la complejidad del placer de una mujer, las maneras de excitar su mente así como su cuerpo. Aprendió emplear sus dedos, su lengua, los dientes, los labios, y el miembro tanto con delicadeza como con fuerza. Sobretodo aprendió disciplina, y cómo paciencia y creatividad podían hacer incluso que la experimentada señora Bradshaw gritara hasta que quedaba ronca. Sabía maneras de mantener a una mujer balanceándose al borde del éxtasis durante horas enteras. También sabía cómo hacer que una mujer alcanzara el orgasmo tan solo con su boca en su pezón, o con la caricia más ligera de la yema de su dedo. La última vez que se habían encontrado, Gemma lo había desafiado a llevarla al orgasmo sin tocarla en absoluto. Él había susurrado en su oído durante diez minutos, pintando imágenes sexuales que se hicieron incluso más exquisitamente espeluznantes hasta que ella se hubo sonrojado y  temblado al lado de él.

Pensando en su cuerpo lozano, Nick se puso caliente con la anticipación, y entró a zancadas en su sala. Se paró en seco cuando vio a un hombre joven y rubio sentado en la silla tapizada de terciopelo, vestido solamente con una bata de seda color vino. Era, notó Nick aturdido, la misma bata que él usaba siempre que venía a visitar Gemma.

Ella no le había hecho ninguna promesa de fidelidad, y él no tenía ninguna ilusión de que había sido su único amante durante los últimos tres años. No obstante, Nick estaba sorprendido por la vista de otro hombre en el recibidor de ella y el inequívoco olor a sexo en el aire. 

Viéndolo a él, el extraño enrojeció y se incorporó de su relajada posición. Él era robusto, de piel clara, le quedaba inocencia suficiente para avergonzarse por la situación.

Gemma salió de su dormitorio, llevando un negligé transparente verde que apenas cubría las crestas de sus pezones marrones rosados. Sonrió cuando vio a Nick, no parecía perturbada en absoluto por su inesperada llegada.

- Ah, hola, querido.- murmuró ella, tan relajada y amistosa como siempre. Quizás ella no había planeado que el descubriera a su  "newcher ami" exactamente de esta manera, pero tampoco se apenaba por ello. Girándose hacia el hombre rubio, le habló suavemente.

- Espérame en el dormitorio.

Él la lanzó una mirada de acalorada adulación  mientras que obedecía. Cuando observó al hombre desaparecer en el cuarto siguiente, se recordó a sí mismo como había sido tres años antes, inexperto y ardiente y deslumbrado por las artes sensuales de Gemma. Gemma levantó una agraciada mano para acariciar el oscuro pelo de Nick.

- No esperaba que volvieras de tu investigación tan rápidamente.- dijo ella sin un rastro de disgusto.- Como puedes ver estaba entreteniendo a mi nuevo protegido.

- Y mi sustituto- Nick dijo más que preguntó, mientras que una sensación fría de abandono se deslizaba sobre él.

- Si- dijo Gemma suavemente- Tú ya no tienes más necesidad de mi instrucción. Ahora que has aprendido todo lo que puedo enseñarte, es solamente cuestión de tiempo antes de que nuestra amistad se haga añeja. Preferiría terminarla mientras todavía sigue siendo agradable.

 Era sorprendentemente difícil para él hablar.

- Aún te deseo.

-  Solo porque soy segura, y familiar.- Sonriendo cariñosamente, Gemma se inclinó para besar su mejilla.- No seas un cobarde, querido. Es hora de que encuentres a otra.

- Nadie podría seguirte- dijo él bruscamente.

Eso mereció una risa cariñosa y otro beso.

- Eso demuestra que todavía tengo mucho que aprender.-Una sonrisa traviesa destelló en sus ojos marrones claros.

- Vete y encuentra una mujer que se merezca tus talentos. Llévatela a la cama. Haz que se enamore de ti. Una aventura amorosa es algo que todos deberíamos experimentar al menos una vez.

Nick la miró malhumorado

- Esa es la ultima condenada cosa que necesito.- le informó, haciéndola reír

Retrocediendo, Gemma desató su pelo con indiferencia y lo sacudió libremente.

- Sin adioses.- dijo ella, depositando las horquillas sobre la mesa al lado de la silla.- Prefiero más au revoir. Ahora si me disculpas, mi pupilo está esperando. Tómate un trago antes de marcharte, si quieres.

Atontado, Nick permaneció de pie inmóvil mientras ella entraba en el dormitorio y cerraba con un firme chasquido. "Jesús" refunfuñó él. Una risa incrédula se le escapó al haber sido despachado tan a la ligera después de  todo lo que habían hecho juntos. Con todo él no podía reunir cólera alguna. Gemma había sido demasiado generosa, demasiado buena, para que él sienta todo menos gratitud.

Vete y busca otra mujer, él pensó consternado. Parecía una tarea imposible. Oh, había mujeres por todas partes, cultivadas, comunes, rechonchas, flacas, morenas, rubias, altas, bajas, y él encontraba algo que valorar en todas ellas. Pero Gemma había sido la única con quien jamás se había atrevido a dar rienda suelta a su sexualidad. No podía imaginarse como sería con alguna otra.

¿Hacer que alguien lo amara? Nick sonrió amargamente, pensando que por primera vez Gemma no sabía de qué demonios estaba hablando. Ninguna mujer podría amarle...y si alguna lo hiciera alguna vez, sería la mayor tonta  viva.

Espero sea de su agrado! Gracias a todos por comentar.

Gracias especialmente a ti, Valery Sanchez por apoyarme desde el principio en toda mi locura :D

Prologo

T

Tenía veinticuatro años, y era la primera vez que visitaba un burdel. Nick Gentry se maldijo por el sudor helado que había emergido en su cara. Se quemaba con deseo, frío pavoroso. Había evitado esto durante años, hasta que finalmente lo había conducido a ello la desesperada necesidad carnal. El impulso de aparearse finalmente había llegado a ser más fuerte que el miedo.

 Forzándose a seguir moviéndose, Nick subió los escalones del establecimiento de ladrillo rojo de la señora Bradshaw, el negocio exclusivo que satisfacía a clientes adinerados. Era de conocimiento general que una noche con una de las chicas de la señora Bradshaw costaría una fortuna, pues eran las prostitutas mejor entrenadas en Londres.

Nick podría fácilmente pagar cualquier precio que fuera requerido. Había hecho mucho dinero como detective privado, y además de eso, amasó una fortuna de sus transacciones en el hampa. Y había ganado mucha notoriedad en el proceso. Aunque era popular entre la mayoría del público, el hampa lo temía y era detestado por los agentes de Bow Street, que lo consideraban como a un rival sin principios. En ese punto los detectives tenían razón-  de hecho no tenía principios. Los escrúpulos tenían una manera de interferir en el negocio, y por lo tanto Nick no tenía utilidad para ellos. 

La música vagaba sin rumbo de las ventanas, donde Nick podía ver hombres  y mujeres elegantemente vestidos mezclándose como si estuvieran en una soiree con la flor y nata de la sociedad. En realidad, eran prostitutas gestionando transacciones de negocios con sus clientes. Esto tenía muy poco que ver con su garito cerca de Fleet Ditch, donde las putas con los traseros en fila atendían a los hombres en los callejones por algunos chelines.

Cuadrando sus hombros, Nick utilizó el llamador de cobre con cabeza de león para golpear bruscamente sobre la puerta. Esta se abrió para revelar a un mayordomo de cara pétrea, que preguntó que asunto lo traía allí.

- ¿No es obvio?-Nick preguntó con irritación-. Quiero conocer a una de las chicas.

- Me temo que la señora Bradshaw no acepta nuevos clientes en este momento, señor.

- Dígale que Nick Gentry está aquí -metió sus manos en los bolsillos del abrigo y dedicó al mayordomo una sombría mirada.

 Los ojos del hombre se ensancharon, traicionando su reconocimiento del infame nombre. Abrió la puerta e inclinó su cabeza cortésmente.

- Sí, señor. Si  esperara en el vestíbulo, informaré a señora Bradshaw de su presencia.

 El aire estaba ligeramente perfumado con el aroma y el humo del tabaco. Respirando profundamente, Nick echó un vistazo alrededor del vestíbulo con suelo de mármol, el cual estaba bordeado de altas pilastras blancas. El único adorno era una pintura de una mujer desnuda mirándose en un espejo oval, una mano delicada se reclinaba ligeramente en lo alto de su propio muslo. Fascinado, Nick miró fijamente el cuadro enmarcado en oro. La imagen femenina en el espejo estaba levemente difuminada, el triángulo entre sus piernas pintado con  vagas pinceladas. El estómago de Nick se sentía como si estuviera lleno de frío plomo. Un criado que usaba calzón negro cruzó el pasillo con una bandeja de copas, y la mirada de Nick se desvió  rápidamente de la pintura.

Era sumamente consciente de la puerta detrás de él, del hecho de que podría dar la vuelta y marcharse ahora mismo. Pero había sido un cobarde demasiado tiempo. Lo que sea que sucediera esa noche, saldría del apuro. Apretando sus puños en los bolsillos, miró fijamente el piso reluciente, los remolinos del mármol blanco y gris que reflejaban el resplandor de la araña en lo alto.

Repentinamente una voz de mujer irrumpió perezosamente por el aire

- Es un honor recibir al famoso señor Gentry. Bienvenido.

 Su mirada vagó del dobladillo del vestido azul de terciopelo a un par de sonrientes ojos color jerez. La señora Bradshaw era una mujer alta, maravillosamente proporcionada. Su pálida piel estaba ligeramente punteada de pecas ambarinas, y su pelo castaño estaba recogido en lo alto en rizos sueltos. Ella no era hermosa de una manera convencional, su cara era demasiado angulosa, y su nariz era grande. Sin embargo, tenía estilo y estaba impecablemente arreglada, y había algo tan atrayente en ella que la belleza  parecía enteramente superflua.

Ella sonrió de una manera que hizo que Nick se relajara a pesar de sí mismo. Más adelante aprendería que él no era el único que reaccionaba así. Todos los hombres se relajaban en la agradable presencia de Gemma Bradshaw.  Solo mirándola uno podría decir que no la molestaba las palabras groseras o que se pusiera los pies sobre la mesa, adoraba una buena broma y nunca era tímida o desdeñosa. Los hombres adoraban a Gemma porque ella los adoraba tan claramente. Ella ofreció a Nick una sonrisa de complicidad y se inclinó lo bastante para exhibir su magnífico escote.

 - Realmente dice que ha venido aquí por placer, antes que por negocios.- ante su breve asentimiento, ella sonrió una vez más.-Encantador. Venga a dar una vuelta por el salón conmigo, y discutiremos de que manera puede ser mejor atendido.- Ella avanzó para deslizar el brazo en el de él. Nick se sacudió levemente, conteniendo el impulso instintivo de apartar rápidamente su mano.

La señora apenas podía notar la rigidez de su brazo. Ella desprendió su mano, y continuó charlando tranquilamente, como si no hubiera ocurrido nada inconveniente.

- Así, si tiene la amabilidad. A mis invitados a menudo les gusta jugar a las cartas o al billar, o relajarse en el cuarto de fumar. Puede charlar con tantas chicas como desee antes de decidirse por una. Entonces ella le enseñara uno de los cuartos de arriba. Se le cobrará un precio por hora por su compañía. He entrenado a todas las chicas personalmente, y encontrará que cada una tiene su propio talento especial. ¿Por supuesto, usted y yo   discutiremos sus preferencias, ya que algunas de las chicas están más dispuestas que otras a dedicarse al juego violento?

Cuando entraron en el salón, algunas de las mujeres echaron miradas coquetas a Nick. Todas ellas parecían sanas y bien dispuestas, totalmente diferente de las putas que él había visto en  Fleet Ditch y Newgate. Coqueteando, charlado, negociado, todas con la misma manera relajada que la señora Bradshaw poseía.

- Para mí sería un placer presentarle algunas de ellas- la apacible voz de la señora Bradshaw llegó a su oído- ¿alguna le llama la atención?

 Nick sacudió la cabeza. Lo conocían generalmente por su vivaz arrogancia, por tener la melosa, broma fácil de un estafador confiado. Sin embargo, en esta situación extraña, las palabras lo habían abandonado.

- ¿Puedo hacerle algunas sugerencias? Esa muchacha de pelo oscuro con el vestido verde es excesivamente popular. Su nombre es Lorena. Es encantadora y animada, y posee un ingenio rápido. La que está cerca de ella, la rubia... esa es  Mercia. De un tipo más reservado, con una manera apacible que atrae a muchos de nuestros clientes. Ahora, Nettie, la pequeña al lado de las cristaleras, esta entrenada en las artes más exóticas.- La señora Bradshaw hizo una pausa mientras observaba la rigidez en la mandíbula de Nick

- ¿Prefiere usted la ilusión de la inocencia?- sugirió suavemente.-  puedo proveerle de una chica de pueblo que hace la virgen más convincente

Que Nick se condenara si sabía sus preferencias. Echó un vistazo a todas ellas, morenas, rubias, delgadas, voluptuosas, cada forma, tamaño, y matiz imaginable, y la absoluta variedad lo abrumó repentinamente. Intentó imaginarse acostándose con cualquiera de ellas, y un sudor frío explotó en su frente.

Su mirada volvió a la señora Bradshaw. Sus ojos eran de un cálido marrón claro, coronados con unas cejas algo más oscuras que su pelo. Su alto cuerpo era un patio de recreo, y su boca parecía aterciopelada y suave. Pero eran las pecas las que le decidieron. Las manchas ambarinas adornaban su pálida piel en un festivo rocío que hizo que él deseara sonreír.

- Usted es la única aquí que tiene valor- Nick se oyó decir.

Las rojizas pestañas de la madame descendieron rápidamente, encubriendo sus pensamientos, pero él detectó que la había sorprendido. Una sonrisa curvó sus labios.

- Mi querido señor Gentry, qué cumplido tan encantador. Sin embargo, no me acuesto con los clientes de mi establecimiento. Esos días pasaron de largo. Debe permitirme que le presente a una de las chicas, y...

 - La deseo a usted- insistió.

Cuando la señora Bradshaw vio la honradez cruda en sus ojos, una pálida estela rosada se extendió por sus mejillas.

- ¡Por Dios!- dijo, y rió repentinamente.- esto es un truco para hacer que una mujer de treinta y ocho años se ruborice. Pensé que había olvidado cómo.

Nick no devolvió la sonrisa.

- Pagaré cualquier precio.

La señora Bradshaw sacudió la cabeza maravillada, todavía sonriendo, después miró fijamente la pechera de su camisa con concentración, como si luchara con algún asunto importante.

- Nunca hago nada por impulso. Es una regla personal.

Lentamente Nick alcanzó su mano, tocándola con gran cuidado, movió las yemas de sus dedos de un lado a otro de su palma en un movimiento cauteloso, íntimo. Aunque ella tenía manos largas que convenían a una mujer de su altura, sus dedos eran dos veces más gruesos que los delgados de ella. Él acarició los pequeños pliegues húmedos en el interior de sus dedos.

- Toda regla debería de ser rota de vez en cuando- dijo.

 La señora levantó su mirada, parecía fascinada por algo que vio en su cara hastiada del mundo. Precipitadamente pareció tomar una decisión.

- Venga conmigo.

Nick la siguió desde el salón, sin prestar atención de las miradas que los persiguieron. Le condujo a través del vestíbulo y subió una escalera curvada que conducía a una suite privada con habitaciones. Los apartamentos de señora Bradshaw eran refinados pero cómodos, los muebles profundamente almohadillados, las paredes cubiertas de papel francés, el hogar que brillaba intensamente con un fuego abundantemente abastecido. El aparador del recibidor estaba cargado con una colección de brillantes licoreras de cristal y copas. La señora Bradshaw tomó una copa de coñac de una bandeja de plata y echó un vistazo expectante.

- ¿Brandy? -Nick asintió inmediatamente.

Ella vertió el líquido dorado rojizo en la copa. Expertamente prendió un fósforo y encendió una vela sobre el aparador. Sosteniendo la copa por el tallo, giró la copa sobre la llama de la vela. Cuando el brandy estuvo calentado a su satisfacción, se lo dio. Nunca antes había habido una mujer que hiciera eso por él. El brandy era rico y con sabor a nuez, una especia que le dilató las ventanas de la nariz mientras bebía. Echando un vistazo por el recibidor, Nick vio que una pared estaba organizada con estanterías, cada pulgada de espacio disponible ocupada con volúmenes encuadernados en cuero y libros tamaño folio. Él se acercó más a los estantes, investigando. Aunque él no podía leer bien, él distinguió que la mayoría de los libros trataban sobre sexo y anatomía humana.

- Un hobby mio- dijo la señora Bradshaw, sus ojos que brillaban con desafío amistoso.- Colecciono libros acerca de técnicas y costumbres sexuales de diversas culturas. Algunos de los libros son bastante raros. Durante los últimos diez años, he acumulado una riqueza enorme de conocimiento sobre mi tema preferido.

- Supongo que es más interesantes que coleccionar cajas de rapé.- dijo él, y ella rió.

-  Quédese aquí. Será solo un momento. Mientras que no estoy, es bienvenido a mirar mi biblioteca.

 Ella fue del recibidor al cuarto contiguo, donde era visible el extremo de una cama con dosel. La sensación de plomo volvió al estómago de Nick. Acabando su bebida en un trago de meloso fuego, dejó la copa a un lado y fue hasta los estantes. Un volumen grande encuadernado en cuero rojo captó su atención. El cuero antiguo crujió levemente mientras abría el libro, el cual estaba lleno de ilustraciones pintadas a mano. Sus emociones bullían en su  interior se enredándose en un nudo enorme mientras veía dibujos de cuerpos que se retorcían en las posiciones sexuales más peculiares que hubiera podido imaginarse. Su corazón martilleaba contra sus costillas incluso mientras que su miembro se hinchaba con exasperado deseo. Cerró precipitadamente el libro y lo empujó detrás sobre el estante. Volviendo al aparador, vertió otro brandy y lo tragó sin saborearlo.

Como señora Bradshaw había prometido, volvió pronto, yendo a colocarse en el umbral. Se había puesto una fina bata ajustada con un cordón, las mangas largas caían formando pliegues al estilo medieval. La ropa de seda blanca revelaba las crestas acentuadas de sus pechos llenos, e incluso la sombra del pelo entre sus muslos. La señora tenía un cuerpo magnífico, y  lo sabía. Estaba parada con una rodilla flojamente adelantada, sobresaliendo por la abertura de la bata para exhibir la línea larga y lisa de su pierna. Su pelo ardiente se ondulaba sobre los hombros y bajaba por la espalda, haciendo su mirada más joven, más suave.

Un temblor anhelante bajó por la columna de Nick, y sintió el pecho subiendo y bajando a un ritmo fatigoso.

- Le haré saber que soy selectiva con mis amantes.- La señora le indicó con la mano que fuera hacia ella.-Un talento como el mío nunca debería ser malgastado.

- ¿Porque  yo?- preguntó Nick, su voz se volvió áspera. Se acercó más, lo bastante cerca  para darse cuenta que ella no usaba perfume. Ella olía a jabón y a piel limpia, una fragancia mucho más excitante que el jazmín o las rosas.

- Fue la manera en que me tocaste. Encontraste por instinto los lugares más susceptibles en mi mano...el centro de la palma y los interiores de los nudillos. Pocos hombres tienen tal sensibilidad.

Más que sentirse adulado, Nick experimentó una llamarada de pánico. La señora tenía esperanzas en él, esperanzas que él tenía la garantía de decepcionar. Mantuvo su cara inexpresiva, pero su corazón cedía a un repugnante descenso mientras ella lo arrastraba dentro del caldeado dormitorio iluminado por el fuego.

- Señora Bradshaw- dijo torpemente mientras se acercaban a la cama- debería contarle...

 - Gemma.-murmuró ella.

- Gemma- repitió él, cada pensamiento coherente se dispersó mientras que ella empujaba el abrigo de sus hombros y le ayudó a le quitárselo.

Desatando el nudo de su pañuelo humedecido por el sudor, la señora sonrió a su sonrojada cara.

- Estas temblando como un muchacho de trece años. ¿Está el célebre señor Gentry tan intimidado por el pensamiento de acostarse con  la famosa señora Bradshaw? No lo habría esperado de un hombre tan mundano. Ciertamente no eres virgen a tu edad. ¿Un hombre de...veintitrés?

- Veinticuatro.- Él estaba muriendo por dentro, sabiendo que no había forma en que pudiera hacerle creer que era un hombre de experiencia. Tragando difícilmente, dijo con voz ronca - nunca he hecho esto antes.

 Los arcos rojizos de sus cejas se movieron poco a poco hacia arriba.

- ¿Nunca ha visitado un burdel?

De algún modo el hizo subir las palabras a su dolorida garganta.

-Nunca he hecho el amor con una mujer.

 La expresión de Gemma no cambió, pero él sintió su asombro. Después de una larga pausa diplomática, ella preguntó discretamente

- ¿Entonces has intimado con otros hombres?

 Nick sacudió su cabeza, mirando fijamente el estampado empapelado. El pesado silencio fue roto solamente por el retumbar en sus oídos. La curiosidad de la madame era casi palpable. Ella ascendió el escalón móvil de madera que había sido colocado al lado de la alta cama, y subió sobre el colchón. Lentamente se recostó a su lado, relajada como un gato. Y en su comprensión infinita del sexo masculino, permaneció callada y esperó pacientemente. Nick trató de parecer normal, pero un temblor se abrió camino en su voz.

- Cuando era un muchacho de catorce años, fui condenado a diez meses en un barco-prisión.

Él vio en la expresión de Gemma que entendía inmediatamente. Las condiciones desgraciadas en los barcos-prisión, el hecho de que los hombres fueran encadenados junto con muchachos en una celda grande, eran apenas un secreto.

- Los hombres del  la nave intentaron forzarte, por supuesto-dijo ella. Su tono era neutral cuando preguntó.- ¿Alguno de ellos tuvo éxito?

- No. Pero desde entonces...-Nick hizo una pausa por largo momento. Nunca le había contado a nadie sobre el pasado que lo había atormentado, no era fácil expresar sus miedos con palabras-. No puedo soportar ser tocado.-dijo lentamente.- No por cualquiera, de cualquier modo.-He deseado.... - se detuvo por un momento,                                                              vacilando.- De vez en cuando deseo a mujer tan intensamente que casi me vuelvo loco con ello. Pero no puedo lograr...- cayó desamparadamente en silencioso. Le parecía imposible explicar que para él, el sexo, el dolor y la culpa iban entrelazados, que el  simple acto de hacer amor con alguien le parecía tan imposible como hacerle saltar desde un acantilado. El tacto de otra persona, no importa cómo de inofensivo fuera, provocaba una necesidad peligrosa de defenderse.

Si Gemma hubiera mostrado una reacción dramática de horror o compasión, Nick se habría largado. Sin embargo, ella solo lo consideró pensativamente. Con un movimiento lleno de gracia, balanceó sus largas piernas sobre la cama y se deslizó al suelo. De pie delante de él, comenzó a desabotonar su chaleco. Nick se puso rígido pero no se alejó.

- Debes tener fantasías -dijo Gemma.-Imágenes y pensamientos que te exciten.

La  respiración de Nick se tornó superficial y rápida mientras se encogió de hombros fuera de su chaleco. Los remanentes de sueños volátiles se arremolinaron  por sus pensamientos...pensamientos obscenos que habían dejado su cuerpo cargado de dolor en la oscuridad vacía. Sí, el había tenido fantasías, visiones de mujeres atadas y gimiendo debajo de él, sus piernas se separaban de par en par mientras él se introducía entre ellas. Posiblemente no podría confesar tales cosas vergonzosas. Pero los ojos marrones de Gemma Bradshaw contenían una invitación que era casi irresistible.

- Te contare los míos primero- ofreció ella-. ¿Te gustaría eso?- Él asintió cautelosamente, el calor extendiéndose  por su ingle.- Fantaseo con estar desnuda ante una audiencia de hombres- La voz de Gemma era baja como lava liquida a medida que ella continuaba.- elijo uno que atrapa mi imaginación. Él se une a mí en el escenario, y lleva a cabo cualquier acto sexual que deseo. Después de eso, selecciono otro, y otro, hasta que estoy completamente  satisfecha.

Ella sacó dobladillo de su camisa de sus pantalones. Nick la levantó sobre su cabeza y dejó caer la ropa húmeda al suelo. Su miembro palpitaba dolorosamente mientras que Gemma miraba fijamente su torso denudo. Ella tocó la piel de su pecho cubierta de abundante pelo,  mucho más oscuro que el pelo castaño de su cabeza. Un sonido apreciativo salió de la garganta de Gemma.

- Eres bastante musculoso. Me encanta eso.

 Las yemas de sus dedos se aventuraron por los rizos enmarañados y acariciaron la piel caliente debajo de estos, y Nick instintivamente dio un paso atrás. Perezosamente Gemma le hizo gestos para que volviera.

- Si quieres hacer el amor, cariño, me temo que no puedes evitar que te toque. Estate quieto.- Ella alcanzó el botón superior de sus pantalones.- Ahora cuéntame tu fantasía.

Nick miró fijamente el techo, la pared, las ventanas cubiertas de terciopelo, cualquier cosa para evitar la vista de las manos de ella en su entrepierna.

- Yo...quiero tener el control- dijo roncamente.- Me imagino atando una mujer a la cama. Ella no puede moverse ni  tocarme... no puede detenerme de hacer cualquier cosa que deseo.

- Muchos hombres tienen esa fantasía.

El dorso de los dedos de Gemma acariciaron la parte inferior de su duro miembro mientras se ocupaba de los últimos botones. Nick se olvidó repentinamente de respirar. La señora se inclinó más cerca, su respiración se sacudía a través de los rizos de su pecho.

- Y que le haces a la mujer, después de que está atada- susurró ella.

Su cara obscurecida con un rubor mezcla de excitación y vergüenza.

-  La toco por todas partes. Utilizo mi boca y los dedos....y  hago que me suplique que la tome. La hago gritar- Él apretó su mandíbula y gimió en su garganta mientras sus largos y fríos dedos rodearon su miembro y lo                                                                                              liberaron de los pantalones.- ¡Dios!

- Bien- ronroneó ella, sus hábiles dedos remontándose hasta la empuñadura y subiendo de vuelta hasta a la cabeza firmemente hinchada.

- Eres un joven más que generosamente dotado

Nick se cerró los ojos, que le daban vueltas por la poderosa y violenta sensación.

- ¿Eso complace a una mujer? -preguntó inseguro. Gemma continuó frotándolo ligeramente mientras contestaba.

- No a todas las mujeres. Algunas no pueden acomodar cómodamente a un hombre de tu tamaño. Pero eso se puede conseguir. Ella lo liberó suavemente y fue hasta una caja grande de caoba en la mesita de noche, levantando la tapa y rebuscando entre el contenido.- Quítate el resto de la ropa- dijo sin mirarlo.

El miedo y la lujuria chocaron violentamente dentro de él. Finalmente la lujuria ganó. Se despojó de sus ropas, sintiéndose vulnerable y dolorosamente apasionado. Gemma localizó  lo que buscaba, se dio la vuelta, y le arrojó ligeramente algo. Reflexivamente Nick cogió el objeto en su puño. Era una cuerda hecha del terciopelo color verde. Perplejo,  miró cómo Gemma desataba su bata y la dejaba caer a sus pies. Cada pulgada de su fuerte y flexible cuerpo fue expuesta, incluyendo la abundancia del fuerte pelo en su ingle. Con una sonrisa provocativa, subió sobre la cama, revelando su generosamente la redondeada parte posterior en el proceso. Inclinándose hacia atrás sobre sus codos, ella señaló con la cabeza la aterciopelada longitud apretada en su puño.

- Creo que sabes que tienes que hacer a continuación.- dijo ella. Nick estaba sorprendido y desconcertado de que ella se dejara tan totalmente indefensa ante un desconocido.

- ¿Confías en mi lo suficiente para dejarme hacer esto?

Su voz era muy suave.

- ¿Esto requerirá confianza por ambas partes, verdad? Nick se unió a ella en la cama, sus manos temblando mientras ataba sus muñecas juntas y las anclaba al cabecero. Su cuerpo elegante estaba totalmente en su merced. Subiendo sobre ella, inclinó su cabeza y la besó la boca.

- ¿Como puedo complacerte?- susurró el.

- ¿Complácete a ti mismo esta vez? Su lengua tocó su labio inferior con un movimiento ligero como la seda. - Puedes atender mis necesidades mas adelante.

Nick la exploró lentamente, sus temores disolviéndose en una inundación del calor. La lujuria rugió a través de él mientras que encontraba los lugares que la hicieron retorcerse....el hueco de su garganta, los interiores de sus codos, la sensible parte inferior de sus pechos. Él acariciaba, probaba, mordisqueaba su piel, emborrachándose en su suavidad y su fragancia femenina. Finalmente, cuando su pasión creció a una altura insoportable, bajó entre sus muslos y empujó en las húmedas y cálidas profundidades que ansiaba desesperadamente. Para su eterna humillación, culminó con una sola embestida, antes de que la hubiera satisfecho. Su cuerpo se sacudió con insoportable placer, y enterró su cara en  la masa de su pelo llameante mientras que gemía ásperamente.

Jadeando en el momento posterior, buscó a tientas las muñecas atadas Gemma. Cuando la liberó, él rodó sobre su costado, alejándose de ella, y miró fijamente a ciegas las sombras en la pared. Él estaba mareado de alivio. Por alguna razón insondable, los rabillos de sus ojos le escocían, y cerró los ojos firmemente contra la horrible amenaza las lágrimas. Gemma se movió detrás de él, colocando su mano ligeramente en su cadera desnuda. Nick se estremeció por su tacto pero no se separó. Su boca presionó contra lo alto de su columna, una sensación se disparó hacía su ingle.

- Prometes.- susurró ella.- Sería una vergüenza que tus capacidades no se desarrollaran. Voy a extender una invitación para ti poco frecuente, Nick. Ven a visitarme de vez en cuando, y compartiré mis conocimientos contigo. Tengo mucho que enseñar. No  será necesario que me pagues...tan solo tráeme un regalo de vez en cuando.- Como él no se movió, ella le mordió suavemente en la nuca.- Para cuando haya acabado contigo, ninguna mujer en el mundo se te podrá resistir. ¿Qué me dices a eso?

- Nick  rodó sobre ella y la sujetó al colchón, mirando fijamente su cara sonriente.

- Estoy listo para la primera lección- dijo él, y  la cubrió la boca con la suya propia.

 

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Espero sea de su agrado (:   Disculpen si hay alguna imperfeccion!    Comenten

Vanee♥

Introduccion y Aviso

Primero que todo! Quiero decirles que esta adaptacion es HOT asi que por favor no digan que no les avise Sonrisa ahora si el prologo...

 

 

Introduccion

 

 

Nick Gentry además de un hombre con una historia oscura y complicada, es considerado el amante más  avezado de toda Inglaterra en los tiempos de la reina Victoria. Conocido por su habilidad para resolver situaciones  delicadas, es contratado por lord Radnor para encontrar a ____________ Howard.

Nick  cree que podrá realizar su misión sin complicaciones..., pero sólo antes de conocer a la dama en cuestión.

En lugar de una joven caprichosa, encuentra a una mujer desesperada, que se oculta de un noble obsesionado por conseguirla. Entonces Nick  le hace una propuesta totalmente inesperada: le pide que sea su prometida.

 

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Cuidense

Vanee♥